Burócratas y goblins altos e inteligentes, gobiernan
la ciudad e intentan mantener bajo control las ciudades
de las planicies y las ciudades costeras que también
comercian con los tritones y luchan contra los rebeldes
Cho-Arrim escondidos en los bosques de Rushwood. El ciudadano
común es avaro y paranoico. Grupos de asesinos y
ladrones conocidos como Cateranos se esconden en los callejones
y recovecos dispuestos a tomar cualquier trabajo sucio
disponible.
Gerrard se pone en contacto con el gobierno de Mercadia y acepta un extraño
trato con el magistrado: educará al ejercito de
Mercadia y un grupo de cateranos durante un tiempo preparándolos
para un asalto sobre los Cho Arrim. Si la incursión
es exitosa, recuperará su barco y el magistrado
le concederá salida a él
y su tripulación de Mercadia. Todo esto hasta la
primera incursión contra los Cho-Arrim , donde descubrirá a la
fuerza la verdad de la situación política.
Los cateranos realizan una masacre sobre los Cho Arrim,
con lo cual Gerrard reconoce haber estado del lado equivocado
de la disputa, ataca a sus mismos soldados y es tomado
prisionero nuevamente. Junto al Vientoligero, "rescatan" a
Orim, que ha pasado estos meses entre los Cho-Arrim. Ella
les explica que los Cho-Arrim secuestraron la nave considerándola una señal
del regreso del dios del cielo Ramos, y el fin de la tiranía
de Mercadia.
Takara logra un nuevo trato con el magistrado de Mercadia: la reparación
del Vientoligero para él a cambio de la libertad
de la tripulación. Hanna, Sisay y Orim van hacia
Saprazzo, ciudad de tritones, para conseguir un artefacto
necesario para reparar el Vientoligero, mientras Gerrard,
Starke, Tahngarth, Karn y Squee permanecen prisioneros
de Mercadia.
Finalmente escapan y parten en busca de otros artefactos, en cuya busca
la tripulación del Vientoligero tiene un encuentro
en Deepwood con Ramos, un antiquísimo dragón
mecánico adorado como un dios que llegó a
este mundo escapando de la destrucción de Argoth
llevando consigo refugiados de
todas las razas y apareciendo casualmente en el plano de
Mercadia. Los "huesos" de Ramos, gemas con formas disímiles,
misteriosamente encajan en el motor del reparado Vientoligero,
como si fueran las piezas del rompecabezas que faltaban,
convirtiendolo en un instrumento aún más
poderoso, con Karn como cerebro. El legado cada vez está más
completo.
Takara revela ser en realidad el cambiaformas Volrath, que se unió al
Vientoligero en su venganza personal contra Gerrard. La
rebelión ataca Mercadia, y la tripulación
del Vientoligero descubre y destruye un inmenso hangar
subterráneo donde cientos de naves voladoras de
diseño phyrexiano estaban preparándose para
la invasión a Dominaria. Es tiempo de dejar Mercadia
a su suerte y volver a casa para los sobrevivientes del
Vientoligero, y prepararse para la guerra que se aproxima.
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